La casa se encuentra llena de aparatos electrodomésticos y computacionales que se niegan a ser desechados por dos razones:
Los que sirven, tarde que temprano encuentran dueño. Así que se empaquetan hasta que encontramos a alguien dispuesto a adoprtarlo.
Los que no sirven en general se conservan hasta encontrar alguna compañía que lo recicle o algún grupo de tecnológicos que le saquen más provecho a lo que parece chatarra electrónica